
A pesar de ser un país muy pequeño, Bélgica cautivará incluso a los viajeros más exigentes. Además de contar con algunas de las ciudades medievales más hermosas de Europa y una costa con localidades de estilo Belle Époque, el país es un verdadero cofre del buen gusto.
Imprescindibles la capital Bruselas, ciudad llena de encanto y a la vez de excentricidad, la moderna Amberes, las románticas Gante y Brujas, esta última famosa por ser conocida como la Venecia del Norte.
Si aman la naturaleza, visiten las Ardenas, uno de los paisajes montañosos más bellos del continente, y Flandes con sus colores caleidoscópicos.
Bélgica es famosa por sus cervezas: con más de 125 cervecerías y 650 tipos de cerveza diferentes no se sentirán defraudados. Prueben estos excelentes productos, en particular las cervezas trapenses y de abadía, quizás acompañándolas con las frites, las papas fritas, o los gofres.
¿Y qué decir del chocolate belga? Una verdadera delicia para el paladar. Observen a maestros chocolateros dando vida a exquisiteces y prueben los bombones, los budines y la trufa blanca.
Finalmente, Bélgica es un destino ideal para los amantes de los mercados navideños. Todos los centros medievales, grandes y pequeños, en el mes de diciembre resplandecen con decoraciones navideñas y están llenos de puestos riquísimos.
Aunque muy pequeño, el país, que se divide en 3 regiones – la región de Bruselas, Flandes y Valonia – cuenta con esplendidas ciudades históricas, paisajes espectaculares y lugares de interés histórico.
Magnífica Bruselas, capital de Bélgica y de Europa, fascinantes los castillos, los jardines y las abadías, excepcionales la gastronomía y los más de 600 tipos de cervezas. Descubran la magnífica arquitectura modernista y medieval de Bélgica: imprescindible un recorrido por Gante, Brujas, Ostende, Lovaina y Amberes.

Bruselas, la capital de Bélgica y de Europa, es una metrópolis multicultural pero con el encanto de las pequeñas ciudades. Además de la Grand Place, quizás la más hermosa plaza medieval de Europa, no pierdan el Palacio Real, majestuoso edificio del siglo XIX construido en el sitio del antiguo Palacio de los Duques de Brabante, el Manneken Pis, la celebérrima estatua del niño que orina, y el Atomium, convertido en símbolo de la ciudad desde la Expo de 1958.
También muy interesantes el Barrio Europeo, sede de las principales instituciones continentales, los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, el complejo museístico más visitado del país, el Museo Magritte, dedicado al célebre pintor belga, y el Centre belge de la bande dessinée, más conocido como Museo del cómic.

Flandes corresponde a la parte septentrional del país; la Región de Bruselas es un enclave dentro de Flandes. Algunas de las ciudades más hermosas de Bélgica se encuentran en esta región, comenzando por Brujas (Brugge en flamenco), una ciudad fascinante y romántica atravesada por numerosos canales que le han valido el apodo de Venecia del Norte. Su centro histórico es de una belleza extraordinaria y es un crisol de palacios históricos, tiendas de chocolate, boutiques de encaje, restaurantes y galerías de arte.
Menos conocida que Brujas pero igualmente fascinante, Gante (o Gent) cuenta con un espléndido Teatro de la Ópera, además de 18 museos, 100 iglesias y más de 400 edificios históricos.
Amberes (Antwerpen en flamenco) es famosa por su vibrante vida nocturna, la moda, las compras, los diamantes, los excelentes restaurantes y los numerosos festivales. Esplendidos edificios medievales se encuentran junto a creaciones arquitectónicas modernas dando vida a un melting pot arquitectónico único. Rubens dejó su huella en la ciudad.
Malinas es una pequeña y pintoresca ciudad llena de tiendas y boutiques, áreas peatonales, agradables plazuelas, edificios históricos y monumentos, entre los que se cuentan ocho iglesias góticas y barrocas.

Si aman la naturaleza, descubran Valonia, la región más meridional de Bélgica; la capital es Lieja (Liège en francés), una ciudad histórica a orillas del río Mosa llena de carácter y atmósfera. A menos de una hora se encuentra la pintoresca localidad de Spa, un centro termal rodeado de suaves colinas conocido desde el siglo XIV.
Namur es famosa por albergar una de las mayores ciudadelas fortificadas de Europa, construida entre los siglos III y IV, y posteriormente reconstruida durante los siglos XIII y XIV.
La proximidad al Mar del Norte influye en el clima de Bélgica, que por lo tanto tiene un clima atlántico. No hay mucha diferencia de temperaturas entre las zonas costeras y el interior del país, a excepción de la región de las Ardenas, donde puede haber incluso nevadas intensas.
El clima es bastante variable y por lo tanto las precipitaciones están bien distribuidas a lo largo de los meses del año: en la costa hay lluvias en todas las estaciones, con predominio en otoño, mientras que en el interior ya se nota la influencia de la Europa continental, con precipitaciones concentradas en el período estival.
Bélgica tiene tres idiomas oficiales: el holandés es hablado por aproximadamente el 60% de la población, especialmente en Flandes; el francés es el idioma oficial de Valonia y corresponde aproximadamente al 40% de la población de Bélgica; finalmente el alemán, hablado por menos del 1% de la población por algunas comunidades en la frontera con Alemania.
Gracias a la numerosa comunidad de belgo-italianos, el idioma italiano en Bélgica está bastante extendido en Valonia y en el área de Bruselas.
El prefijo telefónico de Bélgica es +32: para llamar a un número belga desde el extranjero es necesario marcar el prefijo 0032 antes del número del destinatario, omitiendo el cero inicial del indicativo de zona. Para llamar desde Bélgica al extranjero, es necesario agregar el código internacional correspondiente.
Bélgica sigue la zona horaria GMT+1 en horario solar y GMT+2 en horario de verano, exactamente como muchos países europeos. Por lo tanto, no será necesario modificar la hora de su reloj al momento de la llegada.
Bélgica es un país de Europa occidental: está enclavado entre Francia, Luxemburgo, Alemania, Países Bajos y, por un breve tramo de aproximadamente 60 km, con el Mar del Norte. Para más información, consulte el mapa de Bélgica.
Bélgica es parte de la Unión Europea y de la Eurozona, por lo tanto la moneda oficial es el euro. Antes del 1 de enero de 2002, cuando entraron en circulación los billetes y monedas en euro, la moneda nacional era el Franco belga, sustituido con un tipo de cambio de 40,3399 francos por 1 euro.
Los enchufes eléctricos en Bélgica son compatibles con los de muchos países europeos: Bélgica utiliza el mismo estándar europeo (tipo E), con voltaje 230V y frecuencia 50Hz. No será necesario ningún adaptador para cargar smartphones, tablets y otros dispositivos electrónicos.
La bandera de Bélgica se caracteriza por un clásico tricolor con bandas verticales de iguales dimensiones. Los colores son negro, amarillo y rojo, en ese orden comenzando desde el asta. Adoptada el 30 de septiembre de 1830, se basa en la bandera francesa, mientras que los colores son los del Ducado de Brabante.









