El Museo del Chocolate de Bruselas (nombre original Choco-Story Brussels) lleva al visitante en un verdadero viaje de descubrimiento del cacao y el chocolate, un producto que durante siglos ha conquistado el paladar de grandes y pequeños. Partiendo de los orígenes, cuando el cacao era cultivado por los mayas, el sitio permite descubrir cómo llegó posteriormente a Europa y cómo pasó de ser un elemento para el cuidado del cuerpo a un ingrediente utilizado en la cocina.
Bélgica se ha destacado desde el siglo XVI por la presencia de excelentes chocolateros que supieron cómo utilizar y trabajar el cacao para preparar dulces. A estos se sumaron posteriormente numerosas fábricas de producción de chocolate que satisfacían una demanda cada vez mayor de este producto.
En particular, en 1912 el farmacéutico Jean Neuhaus ideó en Bruselas el primer bombón relleno de chocolate al que le dio el nombre de «praline». Al principio, la praline servía para enmascarar el sabor de los medicamentos que estaban recubiertos por una capa de dulce chocolate. De esta idea nació la praline belga original para comer como bombón. Años después, su esposa, Louise Agostini, inventó el «ballotin», es decir, las cajas que en aquella época servían para transportar las pralines desde la tienda de chocolates a casa del destinatario.
La ciudad de Bruselas sigue acogiendo más de cuarenta chocolateros y el chocolate belga es ahora famoso en todo el mundo por sus excelentes características. El chocolate belga, de hecho, se produce al 100% con manteca de cacao e ingredientes de excelente calidad.

Dentro del Museo del Chocolate de Bruselas es posible descubrir la historia milenaria que se esconde detrás del cacao, cuando era utilizado por las poblaciones indígenas americanas más bien para el cuidado del cuerpo. A través de la audioguía proporcionada a todos los visitantes, paneles explicativos y fichas informativas es posible pasar del uso que hacían mayas y aztecas de este producto a la llegada del cacao a Europa gracias a los españoles. La visita continúa explicando cómo este exquisito producto se volvió muy popular en Francia, Bélgica y Suiza, todas naciones que actualmente son protagonistas en el sector del chocolate.
Además de la historia, se puede aprender el proceso completo de producción del chocolate, desde el árbol de cacao que produce los frutos conocidos como vainas de cacao, pasando por la fermentación, el secado y el tostado. Dentro del recorrido, además, hay objetos e instrumentos relacionados con el mundo del chocolate y esculturas de chocolate. Finalmente, uno de los momentos más esperados de la visita es la demostración por parte de un maestro chocolatero de cómo se elaboran las deliciosas pralines, una de las especialidades más famosas de la pastelería belga. Al término de la demostración, todos los visitantes son invitados a probar los excelentes bombones.
Las entradas para el Museo del Chocolate pueden adquirirse en línea o en las taquillas del lugar.
El precio de las entradas es el siguiente:
Se ofrecen descuentos para grupos y excursiones escolares. El precio de la entrada incluye audioguía, la demostración con el maestro chocolatero y degustaciones.
El Museo del Chocolate es una de las atracciones más visitadas de Bruselas: compre su entrada en línea para evitar hacer filas en la taquilla y asegure su visita.
Si es un gran aficionado al chocolate y además de visitar el museo desea participar en un entretenido taller de elaboración de chocolate, ¡aprenderá a crear bombones y barritas de chocolate personalizadas!
El horario de visita del Museo del Chocolate de Bruselas es el siguiente:
El Museo del Chocolate de Bruselas se encuentra en el centro de la ciudad, por lo que es fácil llegar a pie o en transporte público.
Para quienes se desplazan en metro, la parada más cercana es Gare centrale, mientras que en tranvía es necesario bajarse en la parada Bourse. El Museo se encuentra a pocos minutos a pie de estas paradas.
Para quienes llegan en automóvil, los estacionamientos públicos más cercanos son Grand Place o Albertine.
El Museo del Chocolate de Bruselas se encuentra en el corazón del centro histórico de la ciudad, a pocos metros de la famosa Grand-Place, la plaza principal, y muy cerca del Manneken Pis.
La City Card le permite ahorrar en transporte público y/o entradas a las principales atracciones turísticas.
